LO DE PLUNA ES MUCHO MÁS QUE UN VACIAMIENTO Y UNA ESTAFA

La caída de Lorenzo, o el agotamiento del modelo astorista

Rafael Fernández

La caída de Lorenzo  es un  hecho sintomático, por más que  haya sido sustituido por otro astorista, y todo parezca marchar como siempre. La renuncia del ministro de Economía, resultado del escandaloso final del  PLUNAgate, viene a graficar el agotamiento de la política astorista Sigue leyendo

Bienvenido 2014!

El cambio de almanaque nos sirve de pretexto para hacer balances y planear nuestro futuro.

Estamos viviendo el 8vo. año de la crisis capitalista más profunda de la historia, más aún que la famosa crisis del 29. El desempleo, los ajustes y la austeridad contra el pueblo, la rebaja salarial, quita de derechos, la carestía de la vida, son distintas formas en que se descarga la crisis del capital sobre las espaldas de los explotados.

Los Estados capitalistas, que salieron al rescate, y aún siguen subsidiando, de los banqueros y grandes corporaciones, le pasan la factura a los trabajadores, los jubilados, la juventud… Los jóvenes son el sector más castigado por la crisis: en Grecia más del 60% de los trabajadores menores de 25 años está desempleado.La crisis ha conducido a la bancarrota de los Estados, la crisis fiscal y de la deuda de Estados Unidos es un claro ejemplo, y así se pasa a las crisis políticas y las grandes movilizaciones de masas (incluyendo puebladas, sublevaciones y rebeliones) que incluso tiran abajo a gobiernos.

En América Latina la crisis no pasó de largo, como anunciaban los economistas y los gobiernos. Está instalada a pleno. Los modelos del Frente Amplio de Uruguay –la “Concertación” chilena, ahora ampliada por el Partido Comunista; el Lulismo; el Kircherismo– están en la picota. La gigantesca abstención del pueblo chileno, empezando por la juventud estudiantil que ha encabezado grandes luchas, muestra la enorme desconfianza con la que debuta un nuevo gobierno de Bachelet. La reacción popular frente a los tarifazos en Brasil, con el pueblo lanzándose a la calle al margen de los intentos de control del PT y la CUT, son un primer movimiento de “indignados” contra la izquierda integrada al capitalismo. La debacle del modelo K es todavía más evidente. Hace dos años decíamos: “Cristina sacó el 54% pero el modelo K está agotado”, el pronóstico ha sido plenamente confirmado.

El ascenso de la izquierda revolucionaria en la Argentina es otro elemento fundamental del último año. El progreso del FIT y del Partido Obrero marca la posibilidad de construir un movimiento popular, de masas, de carácter socialista, superando definitivamente al peronismo. La tarea es la fusión de la izquierda revolucionaria con el movimiento obrero.

2013 culmina con una victoria importante para el Partido de los Trabajadores, al haber logrado presentar todos los requisitos exigidos por la proscriptiva legislación electoral. Entregamos más de 2000 firmas en la Corte Electoral. Es un primer paso, que debe ser continuado con otros pasos adelante, en la lucha por poner en pie una alternativa política de los trabajadores.

La tarea del 2014 es construir una oposición de izquierda al Frente Amplio, que tenga un programa político de carácter anti-capitalista, de lucha por el socialismo. No se trata de levantar un “nuevo Frente Amplio”, “policlasista”, levantando un programa de reformas que las experiencias progresistas y nacionalistas de América Latina están mostrando que no da cuenta de la crisis capitalista y no abre una salida para los explotados. Es necesario levantar un programa que vincule las reivindicaciones más elementales, como el salario mínimo de 25.000 pesos, la eliminación del impuesto a los sueldos, el 6% del PBI para la educación, la derogación de las AFAP, con las medidas transitorias hacia una reorganización económica y social sobre nuevas bases: no pago de la deuda externa, nacionalización de los bancos sin indemnización, estatización del comercio exterior y de los grandes monopolios privados (como los frigoríficos) bajo control de los trabajadores, expropiación de los latifundios. Un programa que plantea la perspectiva de la lucha por un gobierno de trabajadores y la unidad socialista de América Latina.

El 2014 debe comenzar levantando precisamente esa salida anti-capitalista. Denunciamos la inviabilidad de la política del FA. La tesis de un desarrollo en el marco capitalista, de la mano de los ‘mega-emprendimientos’ instalados en zonas francas o basados en subsidios y prebendas, que supuestamente va a generar todo un proceso de crecimiento e industrialización en torno a esas grandes “inversiones” ya ha fracasado, y esto va a comprobarse más aún al calor de la crisis mundial.

Proponemos a todos los trabajadores, a los militantes de izquierda hastiados de la política cada vez más conservadora y proimperialista de los gobiernos del FA, a los jóvenes, a poner en pie una alternativa a la izquierda del Frente Amplio. Rompamos la falsa polarización entre los llamados progresistas y la derecha tradicional, falsa porque ambos comparten lo esencial de la política económica que favorece a banqueros y grandes capitalistas.Proponemos a todos los partidos de izquierda, en particular a aquellos que han roto con el Frente Amplio, abrir un debate sobre qué programa deben levantar los trabajadores. Para nosotros debe ser un programa anti-capitalista, de lucha por un gobierno de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina. Sólo sobre esa base se puede construir una verdadera alternativa política de izquierda y de trabajadores.

La intervención en las elecciones internas y las nacionales de octubre deben estar al servicio de esta perspectiva. Queremos conquistar una bancada de diputados obreros y socialistas, que esten al servicio de las luchas populares y de la denuncia de los partidos que favorecen al gran capital.

Vamos a una gran batalla política en 2014. Preparemos la lucha por un gobierno de trabajadores.

“Acerca de la reunión sindical del 19 de noviembre” convocada por Richard Read (comunicado)

COMUNICADO EMITIDO POR LOS COMPAÑEROS RAFAEL FERNÁNDEZ Y ALVARO SOTO (PT)           

 

Acerca de la reunión sindical del 19 de noviembre

Frente a la constitución de la “Orientación Sindical Unitaria 5 de Marzo”, y a la difusión de nuestra presencia en su acto de lanzamiento, solicitamos publicar la siguiente aclaración:

1)      Participamos en dicho acto en nuestra calidad de integrantes de la Lista 41, “Movimiento por la Independencia de Clase del PIT-CNT”. La lista 41 había resuelto en su última reunión un llamado a participar de esa actividad, en el entendido de que no se disolvía en una nueva corriente sino que se limitaría a coordinar posibles acciones en común con otros sindicatos.

2)      La declaración constitutiva de la lista 41 ya planteaba: “Proponemos unir fuerzas entre sindicatos, agrupaciones y militantes sindicales, para luchar por la independencia política del PIT-CNT. Nuestra tarea, como proclaman los documentos fundacionales, es luchar por una sociedad sin explotados ni explotadores”. Desde sus orígenes impulsamos la unidad para la defensa de las reivindicaciones de los trabajadores, en lo que logramos la coincidencia con otros sindicatos en el voto a un paro general de 24 horas –planteo rechazado por las corrientes oficialistas del PIT-CNT.

3)      La misma declaración aprobada en Octubre de 2011 señalaba: “La estrategia de las corrientes mayoritarias muchas veces subordina al movimiento sindical ante el gobierno que no respeta los derechos de los trabajadores y defiende los intereses de la banca y el gran capital. Esta subordinación se ha expresado abiertamente a través de declaraciones públicas de dirigentes contra el paro general de 24 horas hace un año, o cuando otros miembros de la dirección del PIT-CNT avalaron el decreto de servicios esenciales contra el movimiento obrero (ayer los aplicaron contra los municipales, hoy amenazan a la Salud Pública y otros trabajadores estatales). Sin independencia política, los sindicatos no pueden defender consecuentemente las conquistas y reivindicaciones de la clase obrera, ni mucho menos levantar una salida propia frente a la crisis.”

4)      Las declaraciones realizadas por Richard Read no apuntan el mismo sentido, desde el momento que proclama que la nueva corriente tiene por objetivo alcanzar un tercer gobierno del Frente Amplio, lo cual se contradice con los objetivos y tareas proclamados por la lista 41 cuando fue creada. Apoyamos coordinar acciones y movilizaciones con todos los sindicatos, pero rechazamos disolver la lista 41 dentro de una nueva corriente cuya plataforma aún no conocemos y cuyo principal referente hace permanentes declaraciones que se contraponen al programa fundacional de la lista 41. Somos partidarios de ampliar y masificar el “Movimiento por la Independencia de Clase del PIT-CNT”, integrando agrupaciones sindicales, militantes y dirigentes de distintos sindicatos que hoy aún no participan, sobre la base del programa fundacional.

5)      Adjuntamos la declaración constitutiva de la lista 41.

Rafael Fernández    –   Álvaro Soto – Militantes sindicales, e integrantes de la dirección del Partido de los Trabajadores.

Declaración constitutiva de la Lista 41

Movimiento por la independencia de clase del PIT-CNT

Nosotros, compañeros delegados al XI° Congreso del PIT-CNT y militantes sindicales de distintos gremios, nos dirigimos a los trabajadores todos para plantear la necesidad de que el movimiento obrero levante un programa y una estrategia clara de independencia frente al gobierno.

En todo el mundo, los gobiernos descargan la crisis capitalista sobre las espaldas de los explotados. No solamente en los países del llamado “Tercer Mundo”, sino también en Europa y los Estados Unidos, crecen la desocupación, la carestía de la vida, la precariedad laboral, las reformas del Estado y de la seguridad social, la quita de derechos y conquistas, la miseria social. Las luchas de los trabajadores contra los planes del FMI y el gran capital se reproducen en todo el planeta, incluso provocando grandes crisis políticas e incluso la caída de gobiernos.

En América Latina ya se comienza a sentir el impacto de esta crisis. En algunos países ya se comienzan a fugar los capitales, se cierran mercados, se producen envíos al seguro de paro o cierre de empresas. Latinoamérica ingresa a esta crisis en peores condiciones que nunca: la inmensa mayoría de la población ya se encontraba en condiciones de pobreza absoluta aún en la época de bonanza; las deudas externas son cada vez mayores pese al reciente boom exportador.

Uruguay no es la excepción. La crisis mundial comienza a golpear a la puerta, y el gobierno se mantiene aferrado a la política del FMI, de dar garantías a los acreedores internacionales y subsidiar a los grandes capitalistas –incluyendo a las multinacionales instaladas en zonas francas o exoneradas de impuestos a través de la ley de inversiones.

El presupuesto del Estado –cada día más financiado con impuestos directos e indirectos que se descargan sobre los asalariados– está dedicado en gran medida al pago de la deuda externa, postergando el gasto social en Educación, Salud, Seguridad Social y Vivienda.

La Ley de Negociación Colectiva del Sector Público, instrumento creado para establecer las relaciones laborales entre el Estado como patrón y sus trabajadores, ha sido sistemáticamente violada por parte del Poder Ejecutivo, que no ha respetado los ámbitos ni la materia de negociación y ha violado los pocos acuerdos que se han alcanzado.

La ley de contratos de Participación Público-Privada (PPP) constituye una gran “reforma estatal”, abre las puertas para una gigantesca tercerización, que implica negociados a favor de las empresas privadas y precariedad laboral para los trabajadores. Una ley que ha sido votada por todos los partidos políticos, incluida la derecha más reaccionaria y entreguista que existe en nuestro país.

El antecedente de las PPP es Pluna, donde dejó en mano de capitales privados la empresa aérea de bandera, y se convirtió en garante de todas sus deudas.

Del mismo modo, se intenta privatizar el ferrocarril, permitiendo el ingreso a nuestro país de los trenes privados que en la Argentina provocan graves accidentes y explotan mano de obra precaria a través de empresas mercerizadas, y también el intento, hoy frenado por la lucha de los trabajadores, de privatizar los diques del estado, empresa estatal estratégica para el desarrollo de la industria naval.

El gobierno viola el mandato popular expresado en diversos plebiscitos, donde el pueblo dijo NO a las privatizaciones.

Apoyamos la lucha de los compañeros ferroviarios en defensa de AFE, como así también la lucha de COFE en defensa de los diques del Estado, comprometiendo todos nuestros esfuerzos en una campaña por la reconstrucción del ferrocarril en manos del Estado y en defensa de todas las Empresas Publicas.

Nos pronunciamos en contra de la Ley de PPP y reafirmamos nuestra posición en contra de las privatizaciones y tercerizaciones en el estado.

Por este camino, el gobierno está condenando al país a “vender las joyas de la abuela” y a despilfarrar las reservas internacionales del BCU para pagar los intereses de una deuda externa que no para de crecer.

Estamos a tiempo de evitar una nueva debacle, aún mayor a la de 2002, si luchamos por una salida propia de los trabajadores frente a la crisis, lo que implica: la auditoria de la deuda externa, la nacionalización de la banca, el control de cambios y la nacionalización del comercio exterior, la estatización de las Afaps, el establecimiento de fuertes impuestos progresivos a los grandes capitales –eliminando los impuestos directos e indirectos que pagan los trabajadores, la expropiación de los latifundios, la nacionalización de la industria frigorífica, y el control de los trabajadores sobre el conjunto de la economía, abriendo los libros contables de las empresas al control obrero. Frente a la creciente carestía de la vida, es necesario luchar por un salario mínimo equivalente a la mitad del costo de la canasta familiar, el ajuste de salarios automático de acuerdo a la inflación y el crecimiento salarial de los sectores mas sumergidos. Por la recuperación de empresas y fabricas cerradas por parte de los trabajadores.  Por el aumento del presupuesto educativo, de la salud pública, por un plan nacional de viviendas populares. La consigna que se plantea en todo el mundo, también debemos levantarla en Uruguay: ¡Que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores!

El gobierno también ha demostrado que es incapaz de cumplir con la más elemental reivindicación democrática: que los responsables de crímenes y torturas de la dictadura sean juzgados y castigados. La negativa a anular la ley de impunidad por parte del Gobierno, mostró que la política oficial apunta a mantener un pacto con los mandos militares, que ampara a los genocidas. Llamamos a redoblar la lucha por la anulación de la ley de impunidad y para que los asesinos y torturadores vayan a la cárcel.

El envío de tropas a Haití y otros países, bajo el comando de la ONU, con el pretexto de las “misiones de paz”, es otra expresión de sometimiento al imperialismo. El gobierno es responsable por continuar con la presencia de tropas de ocupación que reprimen al pueblo haitiano y cometen todo tipo de vejámenes. Exigimos que retornen las tropas uruguayas y latinoamericanas, así como los ejércitos imperialistas, y apoyamos la justa movilización del pueblo de Haití contra los ocupantes.

Los trabajadores necesitamos unos sindicatos y un PIT-CNT con independencia política. La estrategia de las corrientes mayoritarias muchas veces subordina al movimiento sindical ante el gobierno que no respeta los derechos de los trabajadores y defiende los intereses de la banca y el gran capital. Esta subordinación se ha expresado abiertamente a través de declaraciones públicas de dirigentes contra el paro general de 24 horas hace un año, o cuando otros miembros de la dirección del PIT-CNT avalaron el decreto de servicios esenciales contra el movimiento obrero (ayer los aplicaron contra los municipales, hoy amenazan a la Salud Pública y otros trabajadores estatales).

Sin independencia política, los sindicatos no pueden defender consecuentemente las conquistas y reivindicaciones de la clase obrera, ni mucho menos levantar una salida propia frente a la crisis.

Algunos compañeros han planteado en documentos al Congreso que la crisis plantea la alternativa de “Socialismo o Barbarie”, y que el PIT-CNT debe luchar contra el capitalismo cada vez más bárbaro, por el socialismo. Estamos totalmente de acuerdo, y es por ello que debemos reconquistar la independencia de clase y la autonomía del movimiento sindical, ya que si nos subordinamos al gobierno que defiende a los capitalistas nos condenamos a la barbarie.

Algunas corrientes pretenden eliminar la Mesa Representativa basada en sindicatos, e instaurar un PIT-CNT basado en dirigentes inamovibles –que sean electos por el Congreso y no puedan ser revocados ni mandatados por sus sindicatos. Defendemos el criterio histórico de que la dirección política del movimiento sindical sea la Mesa Representativa y no en el Secretariado ni en los Coordinadores, y que dicha Mesa debe estar integrada por todos los sindicatos que participen en el PIT-CNT, con el criterio de “un sindicato, un voto”.

Proponemos unir fuerzas entre sindicatos, agrupaciones y militantes sindicales, para luchar por la independencia política del PIT-CNT. Nuestra tarea, como proclaman los documentos fundacionales, es luchar por una sociedad sin explotados ni explotadores.

  • Confederación de Organizaciones de Funcionaros del Estado (COFE)
  • Federación Nacional de Municipales (FNM)
  • Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República (AFFUR)
  • Asociación de Funcionarios Postales (AFP)
  • Unión Ferroviaria (UF)
  • Unión de Funcionarios del Codicen (UFC)
  • Asociación de Trabajadores de Enseñanza Secundaria (ATES)

Adhieren decenas de delegados de distintos sindicatos.

La criminalización del capitalismo

Rafael Fernández

El fenómeno de la inseguridad no debe ser minimizado: es muy grave. La política de los gobiernos capitalistas –tanto de derecha como de centroizquierda– es incapaz de resolver esta cuestión. El reforzamiento de los aparatos de seguridad no hace más que agravarlo, porque estos aparatos son parte del problema.

La causa fundamental no está en la pobreza, una frase que suelen repetir algunos sectores de izquierda, sino en la decadencia del capitalismo. El capitalismo se criminaliza, es incapaz de funcionar sin explotar un conjunto de negocios ilegales, sin corromper cada vez más a los gobiernos, a los jueces, a los mandos policiales. Los bancos no funcionarían si no lavaran dinero proveniente del narcotráfico, la venta de armas y otros negocios sucios. La eliminación del secreto bancario sería el primer paso para comenzar a atacar el crimen organizado, pero los políticos capitalistas son incapaces de tomar esta elemental medida.

La criminalización del Estado no puede resolverse dándole más poderes a ese mismo Estado. La política impulsada por Bonomi, que no es más que una variante de la que reclaman blancos y colorados, ha fortalecido a la policía, ha intentado lavar su imagen ante la población, y ha demostrado en la práctica que conduce al fracaso. Cientos de policías fueron echados, pero el ministro se lamenta porque existe una resistencia a la reforma que dice impulsar, en tanto la violencia policial contra la población –y en especial contra los jóvenes– no para de crecer. Las golpizas y el gatillo fácil campean en los barrios populares, dejando en ridículo aquella campaña que afirmaba: “Yo los defiendo”.

Esta situación no se resuelve con medidas cosméticas ni con campañas para lavar la cara a la policía. Si no desmantelamos este Estado criminal, con sus camarillas en las fuerzas de seguridad, la situación de inseguridad no tiene solución. No son los “pibes chorros” los responsables sino los que manejan desde arriba, que están todos infiltrados en los aparatos del Estado, los grandes bancos, en la economía del narcotráfico y la economía en negro.

No estamos ante el delincuente individual que –como en Los miserables– roba un pan porque está pasando hambre. Estamos ante una organización que a partir del Estado y la infiltración del Estado, está criminalizando la propia sociedad. Entonces, si no se golpea arriba, no hay solución. Se puede seguir llenando las cárceles con los “ladrones de gallinas” pero así se seguirán multiplicando los problemas de seguridad.

El desmantelamiento de los aparatos de seguridad y la creación de una fuerza nueva, cuyo reclutamiento deba pasar por el control de las organizaciones populares y los organismos de derechos humanos, es una respuesta concreta a la crisis de seguridad que vive la población. Junto a la eliminación del secreto bancario, serían medidas que favorecerían terminar con el crimen organizado, golpeando arriba, no abajo.

Publicado en semanario “Voces” del 14/11/2013

Campaña por la legalización del PT

¿POR QUE FIRMASTE?

Le preguntamos a algunos compañeros que firmaron la adhesión para que el PT pueda estar presente en las elecciones nacionales. Aquí van algunas respuestas que nos dieron.

Alvaro Jaume, militante de la ANP,
ex preso político y militante por los DDHH

Personalmente entiendo que es un momento político en que la clave es construir un amplio movimiento social capaz se enfrenar la estrategia imperialista que implica la entrega y saqueo del país.
Sin embargo si otros compañeros, con los cuales marchamos codo a codo en esta lucha, creen que vale canalizar partidaria e incluso electoralmente determinada energía militante, entonces pienso que está bien que lo ensayen libremente. Por eso firmé. No obstante insisto que en este contexto más que divisiones políticas partidarias necesitamos unificarnos en el campo social para avanzar en un proyecto de patria libre.

Patricia Borda militante
de ADES y de la ANP

Porque me parece legítimo que un partido de luchadores como el
PT participe de las elecciones. Por eso les di mi firma.

Silvia Martínez, integrante de la ANP
y militante del 26 de Marzo

Firmé por la legalización del PT porque si las compañeras y compañeros lo entienden necesario para su partido así debemos apoyarlo, sin preguntas ni ideas «personales». Entiendo que la libertad y los derechos deben ser ejercidos y llevados a su máxima
expresión, si eso necesita de nuestro apoyo tenemos la obligación de darlo.

SE LANZÓ LA CAMPAÑA EN RIVERA

Pablo De León

El miércoles 16 de octubre el PT realizó el lanzamiento público de la campaña por la legalidad en el departamento de Rivera.

Con la presencia de nuestros compañeros en los medios locales de radio y televisión, el PT hizo un llamado a todos los trabajadores y ciudadanos de Rivera a sumarse a la campaña por la Legalización del Partido de los Trabajadores. A la vez que la presencia notoria de nuestra militancia sirvió para desenvolver nuestros planteamientos políticos hacia la construcción de una alternativa de izquierda obrera y socialista hacia las próximas elecciones de 2014.

La agitación tubo como punto de partida dos ejes centrales que son: el lanzamiento de la campaña por lograr cientos de adhesiones al PT y la denuncia pública al mega operativo policial Sigue leyendo

Gonzalo Abella (UP) debate con el PT “La división ¿a quién ayuda?”

El pasado 30 de setiembre se produjo un hecho llamativo en la red social Facebook. El candidato presidencial de la “Unidad Popular”, Gonzalo Abella, abrió un debate comentando una nota publicada por Rafael Fernández.

El primer comentario de Abella –que no tenía relación con el contenido de la nota– fue atacando al PT: “Yo estoy seguro que un partidito político más, como hace el PT, sólo confunde a la gente y enlentece el crecimiento de una alternativa popular verdadera como la UP-Ap, pero no atribuyo intenciones; en el camino nos encontraremos”. En otro comentario, reitera la idea: “Cuando hablo de un grupito más no lo estoy descalificando en cuanto a intenciones, sino como evaluación EXCLUSIVAMENTE en el plano electoral para enfrentar al sistema. La división ¿a quién ayuda?”.

Precisamente la pregunta es válida, sobre todo teniendo en cuenta que ya en 2006 el PT intentó participar en el ‘coordinador’ de la “Asamblea Popular” y fue expresamente vetado por el 26M y el PCR. Y más adelante, en las elecciones de 2009, el PT propuso a la AP la constitución de un frente de izquierda, cosa que ni siquiera mereció una respuesta. El Primero de Mayo de aquel año, el PT firmó una declaración conjunta con la Agrupación PROUNIR, el MRO-Comuna, y el Colectivo Militante, proponiendo la constitución de un frente anticapitalista, que participara en las elecciones, “por lo que convocamos a la Asamblea Popular y demás grupos” a un acuerdo.

La pregunta entonces, se la hacemos ahora a Gonzalo Abella y la UP: “La división, ¿a quién ayuda?”.

“Una diferencia importante”

El candidato de la UP declara en uno de sus comentarios: “Creo incluso en la unidad futura con los que comparten con nosotros la intemperie pero que aún no se suman a la UP-AP. Sin embargo con el PT hay por ahora una diferencia importante: no acepta una plataforma artiguista como base, ni apoya los procesos de lucha por la soberanía del tipo de los que encabezan Maduro y Evo Morales”.

Esta diferencia política parece ser la razón por la cual el PT ha sido excluido de todo debate programático y de una presentación electoral común. Pero si según Abella esta “diferencia importante” no permitiría una intervención electoral en común con el PT, ¿a qué viene la afirmación inicial de que el PT genera confusión y enlentece la creación de una alternativa? ¿El candidato de la UP está pidiendo la disolución del PT, o lo llama a la unidad?

Sin embargo, los comentarios de Abella abrieron de hecho un debate político. En la discusiónque se abrió en Facebook, el compañero Rafael Fernández se pregunta “¿Qué quiere decir ser ‘artiguista’ en el siglo XXI?”. “Artigas obviamente no era, ni podía ser, socialista. Su programa revolucionario era lo más avanzado que podía haber en la lucha independentista de inicios del siglo XIX; de haber triunfado esa revolución hubiera abierto no el socialismo, sino un desarrollo capitalista más pleno, como intentó Paraguay mediante el aislamiento (hasta que fue aplastado). Las burguesías traicionaron a Artigas, prefirieron acordar con los imperios coloniales antes que dar rienda suelta a una revolución popular que pusiera en riesgo sus intereses. ¿En qué clases se apoyaría un programa artiguista hoy en nuestro país y la región? Si la burguesía y hasta las capas acomodadas de la pequeña burguesía están sometidas al imperialismo –y eso lo refleja mejor que nada el gobierno del FA–, ¿la clase obrera y los explotados deben acaso levantar sobre sus espaldas un capitalismo “autónomo”? Ese planteo lo hace por ejemplo el vicepresidente boliviano García Linera, el ‘capitalismo andino’. Se trata de un planteo totalmente inviable”. Fernández concluye afirma que el “programa artiguista que la burguesía fue incapaz de cumplir (…) no puede contraponerse a la lucha por el socialismo. Sólo la clase obrera puede liderar una revolución que termine con el latifundio, expulse al imperialismo, y concrete la unidad política de América Latina, y por ello la clave en todo caso para cumplir con esas tareas pendientes que levantó Artigas es luchar por un gobierno de trabajadores”.

¿Gobiernos nacionalistas o gobierno de trabajadores?

Fernández interpela a Gonzalo Abella: “no sé qué pensás de Correa y Cristina, o de Ortega, ¿son parte de los que defienden la soberanía? Hay grupos en la UP que apoyan a Cristina. ¿Vos estás de acuerdo? Perón ‘defendía la soberanía’, ¿había que ser entonces peronista?”.

Por más que el chavismo haya chocado con el imperialismo y la derecha, no se puede ocultar que se encuentra en un profundo impasse. Pese a haberse beneficiado por ingresos excepcionales a partir de la renta petrolera o gasífera, los gobiernos de Chávez y Evo fueron incapaces de producir un desarrollo económico. Son países totalmente dependientes de la exportación energética, que no han avanzado en una industrialización. No cabe dudas que en Venezuela hubo un gran aumento del gasto social, que la derecha no hubiera realizado, pero eso no equivale a una revolución social, sino precisamente a una medida excepcional para conseguir la contención y regimentación del movimiento obrero –que fue virtualmente ‘estatizado’ por el chavismo. Los devaluazos de Maduro marcan precisamente que estamos ante el fin de esa experiencia nacionalista, del mismo modo que la crisis en Argentina marca el fin del kirchnerismo. El tema de fondo es si la izquierda anti-capitalista es capaz de aprovechar este agotamiento en su propio beneficio, o si la que lo va a explotar es la oposición de derecha. En el marco de la crisis capitalista, lo que está planteado es luchar por el poder para la clase obrera. Solamente sobre la base de gobiernos obreros y campesinos puede haber conseguirse realmente la unidad latinoamericana.

Abella parece dispuesto a abrir un debate. En ese caso, sería el momento de convocar a una reunión a estos efectos, e incluso a una serie de mesas redondas, seminarios y asambleas, para discutir sobre qué base programática se debe constituir un frente de izquierda anti-capitalista. El PT apoyaabiertamente este debate, y convoca a Gonzalo Abella a impulsarlo en común.

El PCU apura la cicuta “El progresismo parece haber dado todo de sí”

Rafael Fernández

Hace cinco años el Partido Comunista (PCU) se oponía a la candidatura de Danilo Astori –impulsada por Tabaré Vázquez– y levantaba la de Mujica como el supuesto camino para producir “un giro a la izquierda”.

Bajo el gobierno de José Mujica, el PCU avanzó en su integración al Estado capitalista, no porque ocupara más cargos de gobierno que en el período anterior, sino porque estuvo a la cabeza de la violación del derecho de huelga desde sus dos principales posiciones en el mismo: la Intendencia montevideana y el Ministerio de Salud Pública. A instancias de estos cargos políticos del PCU, el gobierno decretó los “servicios esenciales” contra las huelgas sindicales, para defender la política de austeridad que el mismo PCU critica cuando se refiere al equipo económico astorista. Sin embargo, Castillo, Lorier, y demás dirigentes renunciaron a quebrar esa política fondomonetarista jugándose al triunfo de esas huelgas. Actuaron como una patronal reaccionaria, y con ello consolidaron el giro a la derecha.

Hace pocos días, el XXXº Congreso del Partido Comunista (PCU) dio su apoyo a la candidatura de Tabaré Vázquez y con elloacaba enterrar la pretensión de constituir una alternativa a la interna del Frente Amplio.No es casual que la expresión del “gobierno en disputa” haya sido eliminada del informe al Congreso, que está centrado en alcanzar un “tercer gobierno” del FA. El secretario general Lorier declaró previamente su apoyo a la candidatura de Vázquez, afirmando que “la necesidad de presentar otra candidatura por los problemas que se han generado con sectores de la población no deben permitir que lo táctico pase por encima de lo estratégico” (7n, 17/10). Según Lorier, los problemas de Vázquez son “con sectores de la población”, en los cuales evidentemente no se incluye.

Los dirigentes del PCU apoyan al ex presidente –amigo de Bush y del Opus Dei– precisamente cuando este declara que no habrá un gobierno de izquierda sino que impulsa “una agenda común con Washington”.

Curiosamente, la misma dirección que promovía el voto a Vázquez se lamentaba que apenas un 16% de sus afiliados milita en el partido, sin relacionar este hecho con el creciente abandono de este partido de la “disputa” con el ala derecha del FA. Si se tiene en cuenta que cerca de un 40% de los delegados votó en contra del giro vazquista de su dirección, se puede comprender fácilmente que la tendencia al vaciamiento de los organismos partidarios se va a profundizar. Una parte de los militantes de base y de los propios delegados va a romper con el PCU ante lo que consideran una derechización.

La senadora Moreira recibió el apoyo del 30% de los delegados. Se trata de una candidatura que busca taponear el drenaje de militantes y electores que rompen con el Frente Amplio.Si los impulsores de la candidatura alternativa rechazan a Vázquez por su “giro hacia el Norte” y su carácter oscurantista (aborto), ¿cómo lo van a llamar a votar luego de las internas de junio, cuando se consolide su candidatura? ¿Acaso después de las internas habrá cambiado su carácter proimperialista?

José Luis Perera, un militante que rompió antes del Congreso del PCU, resumía así el “laberinto de la izquierda”: “el progresismo parece haber dado todo de sí, y ya no tiene demasiado que ofrecer a los votantes de izquierda”. Perera, que ha declarado que no votará por Vázquez aún si gana las internas, señalaba hace unos meses: “es más que evidente que el ex presidente Tabaré Vázquez contará con el apoyo mayoritario de los sectores y grupos del FA (…). Un Vázquez que, desde que dejó su investidura, no ha hecho más que mostrar a todo el mundo que es más conservador que lo que uno podía llegar a imaginarse. Su confesión de haber pedido ayuda a Bush contra Argentina, su participación descarada en el plebiscito por la derogación de la ley del aborto, sus planteamientos en torno al cambio de ‘actitud imperialista’ de los EEUU y su llamado a una agenda común con el imperialismo, amén de sus disquisiciones acerca de lo obsoleto de los términos derecha e izquierda, son claras muestras de ello” (ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=171807).

En oposición a esta caracterización, el dirigente del PCU Oscar Andrade afirmó que “Constanza no necesita, para ser candidata, que quienes la apoyan sostengan que Tabaré es el candidato del imperialismo norteamericano. Eso es una barbaridad” (montevideo.com.uy/notnoticias_216813_1.html). Lo que pide Andreade es que Moreira no genere una polarización con Vázquez que luego atente contra el voto al FA en octubre. La advertencia es innecesaria. Constanza Moreira no denuncia el carácter proimperialista de Tabaré Vázquez, y no levanta un programa alternativo. Ella misma se define como una “bisagra”, es decir, su objetivo es que los militantes de izquierda no rompan con el FA. No busca meter el dedo en la llaga, sino cauterizar la herida.

La candidatura de Vázquez no es un detalle, es todo un programa. Los militantes de izquierda que se indignan con el candidato deben sacar todas las conclusiones. ¿Se van a quedar satisfechos con votar en contra en junio, para darle luego el aval en octubre? No tiene sentido. De lo que se trata es de construir desde ahorauna alternativa de carácter anti-capitalista.

UPM y la soberanía nacional

Nicolás Marrero

La decisión del gobierno de permitir el aumento de la producción de UPM-Botnia no solamente expresa la des-integración latinoamericana, sino que también sacó a relucir la comunidad de intereses que existe entre los partidos “tradicionales” de la burguesía y el Frente Amplio. Como señalamos en el número anterior de Tribuna, UPM-Botnia se convierte nuevamente en “causa nacional”.

Desde el Partido Colorado, Sanguinetti apoyó la decisión de Mujica de defender el ‘interés nacional’, aunque criticando que el gobierno haya retaceado el aumento de producción solicitado por UPM -100 mil toneladas en lugar de 200 mil- (El País, 11/10). Larrañaga, llamó a defender la ‘soberanía nacional’ y aplaudió al gobierno.

Al interior del Frente Amplio, el Partido Comunista del Uruguay difundió una declaración respaldando la decisión de Mujica y reivindicando que, con esa medida,  el gobierno afirmaba el “derecho de Uruguay a construir caminos de desarrollo industrial y tecnológico que contribuyan a cambiar la matriz productiva” defendiendo las “fuentes de trabajo” (Declaración del PCU, 8/10)

Finalmente, el Secretariado Ejecutivo del PIT CNT declaró su “respaldo a la actitud de diálogo y negociación sostenida por parte del gobierno uruguayo en relación al gobierno argentino” y su “convicción de que la continuidad de la actividad de UPM permite que miles de trabajadores, en puestos de trabajo directos o indirectos, no deban pasar a seguro de desempleo con todas las consecuencias negativas” (Secretariado Ejecutivo PIT CNT, 10-10).

¿Interés nacional?

Es válido cuestionarse si todas estas manifestaciones que llaman a agruparse detrás de las banderas de la multinacional UPM expresan verdaderamente los intereses de las mayorías nacionales o los trabajadores. Por tanto, hay que preguntarse ¿Qué beneficios otorga a Uruguay?

Desde 2010 UPM exportó más de U$S 3000 millones de dólares de Pasta de Celulosa (6% del PBI). Como UPM opera en Zona Franca se beneficia del régimen especial de ventajas impositivas, es decir, no paga ningún tipo de impuesto: No hay IRAE, ni impuesto al patrimonio, ni ningún otro impuesto nacional (salvo el IRPF que pagan los trabajadores). Por tanto, las ganancias quedan limpias en las manos del capital internacional y no entra un solo peso para los recursos nacionales. Esto, cuando la salud, la educación y la vivienda se encuentran en colapso por falta de recursos. UPM tiene su propio reino soberano.

El negocio forestal está controlado también por UPM que concentra más del 70% de las exportaciones a la Zona Franca de la propia UPM. De este modo, en una punta y en la otra de la cadena tenemos a una gran multinacional que forma un circuito cerrado de saqueo permanente.

Por otra, parte el derecho al desarrollo industrial y tecnológico que afirma el PCU es bloqueado por emprendimientos como el de UPM. Y no al revés. La producción forestal y de pasta de celulosa consolida una  estructura productiva dependiente de algunas materias primas de exportación, cuyo beneficio es captado en su totalidad por el gran capital.

Por tanto, la decisión del gobierno no tiene ni un atisbo de soberanía o interés nacional. Es la defensa del interés y la soberanía de las ganancias de UPM. Es claro que el Partido Nacional y el Partido Colorado, organizaciones tradicionales de la burguesía, sean los férreos defensores de las ganancias del capital. Pero, es inadmisible que organizaciones que se reclaman de izquierda y de la clase obrera vayan por el mismo camino.

Para defender el interés nacional hay que desenvolver un programa de transformaciones profundas de la clase obrera: Expropiación de UPM y su monopolio forestal bajo control de los trabajadores al servicio de un plan de reorganización de la economía sobre nuevas bases sociales.

AFE: Entre el fracaso y las elecciones.

Camilo Márquez

En las últimas semanas se ha abierto un nuevo frente de conflicto en la interna del gobierno, el presidente de AFE Jorge Setelich dejó el cargo tras  presentar renuncia y después de varias  idas y vueltas dentro del ejecutivo Mujica  término aceptándola. Según los trascendidos Setelich habría protagonizado un duro cruce con  Pedro Apezteguía  número tres del ministerio de economía. La diferencia entre el MEF y AFE, estalla en torno al transporte de carga y el proyecto presentado por AFE que depende de financiamiento de economía.

Las razones de la crisis hay que buscarlas más allá del desquició eterno que padece AFE. El gobierno intentó tapar el fracaso de una política al servicio de los pulpos madereros y celulósicos armando una operación mediática cuando adquirió los cinco trenes de pasajeros de origen sueco. Un maquillaje cosmético para ocultar la matriz capitalista de la agenda que el FA tiene definida para entregar la infraestructura del ferrocarril a las multinacionales depredadoras, que no dejan un peso por concepto de impuestos ni invierten nada para el mantenimiento y el desarrollo nacional del transporte, sea el de cargas o el de pasajeros. Por el contrario el episodio Setelich, ha desatado una interna que expresa la lucha por los trozos de poder a los que cada grupo aspira dentro del FA, en el supuesto de que se mantenga en el gobierno en el próximo quinquenio. Los que siguen pensando que el Frente Amplio es el mejor proyecto para el país, que la derecha intenta voltear y generar una regresión histórica, como afirma Tabare Vasquez, ahí está AFE para atestiguar que durante dos periodos de gobierno de la centro izquierda progresista no han sido capaces de revitalizar nada. Es el palabrerío contra la sustancia, porque todo el proyecto para poner a los trenes en funcionamiento dependía de la inversión extranjera, es decir de capitales que deben ver ganancias. Todo lo demás es juego de artifició, como el “Tren de los Pueblos Libres” inaugurado con una gran puesta en escena por Mujica y Cristina Fernández de Kirchner que después de descarrilar un par de veces, se encuentra hoy en día tirado en una estación de Pilar, en la provincia de BsAs.

Guerra de camarillas

Detrás del fracaso de Mujica para vehiculizar su programa en el ente del transporte se expresa la lucha por los cargos. Setelich de la lista 711 y Apezteguía del Partido Socialista, son miembros de grupos que pretenden quedarse con la candidatura para acompañar a Vazques (seguro candidato a la presidencia por el FA) en la vice de la futura fórmula electoral del oficialismo. Para este puesto se maneja a Monica Xavier del PS (que sería apoyada por el Frente Liber Seregni de Danilo Astori) y a Raul Sendic (líder de la 711 y delfín de Vazques).  “El FLS y el PS están molestos con algunas acciones políticas de Sendic y su grupo durante las últimas semanas. Ambos sectores advierten que la gente de Sendic  utiliza los cargos de gobierno para marcar una posición a la interna y lograr protagonismo.” (el observador)

Al cierre de está edición, Sendic después de dejar la presidencia de ANCAP para dedicarse a la campaña electoral, habría rechazado la candidatura a la intendencia de Montevideo pero habría dejado abierta la posibilidad de postularse para la vice presidencia: “Otro punto de conflicto es la financiación de la campaña. En el FLS advierten que Sendic, durante su gestión en ANCAP, estrechó el vínculo con empresarios que en otras oportunidades financiaron la campaña de Astori. En ese sentido, temen que la acción del jerarca en el ente arrime dinero a su campaña para invertirlo en propaganda.” (Idem)  La disputa asume características absolutamente particulares de grupos por la guita para la campaña electoral. No hay un enfrentamiento producto de diferentes planteos o programas, sino de quien se gana los favores ecónomicos de grupos empresariales o capitalistas particulares. El FA se ha transformado en un contubernio, en donde la base no tiene ninguna capacidad de decisión, está dispersa, y es convocada cada cuatro años a meter el voto en la urna.